Vivir con una miopía ya de por sí es difícil…solo el que sabe lo que es no poder distinguir a distancia los rostros de las personas que amas, incluso de los que conoces del día a día, puede entenderlo; si a eso se le suma un queratocono es bastante complicado. La deficiencia en mi córnea me robaba la esperanza de operar la miopía a los 21 y lograr una visión normal, que es el anhelo de alguien que solo alcanza una vision de 0.1 y 0.2 (sin cristales), en otras palabras alguien que sin lentes no ve nada. Según las fotografías que había visto del queratocono los ojos comenzaban a tomar una forma extraña, de hecho toma forma de cono, es como si se estuviese saliendo del ojo….Wow cuanto temor me daba eso!…
No tengo recuerdos de oponerme a usar mis espejuelos, es que ese no es un lujo que pueda darme, pero si recuerdo el deseo de no temer a que mis ojos cambiaran y tomaran la forma extraña de las fotografías, abandonar la idea de que un día los pronósticos se convirtieran en realidad y que ese día tendría que transplantar mi córnea.

Creo que siempre vi los milagros como algo que sucedía en la vida de otros…a pesar de saber que podía suceder en la mía, ignoraba muchas veces ese hecho. Desde los 6 años uso lentes (espejuelos) a causa de una miopía. A los 9 comenzaron las preocupaciones con el grosor de mi córnea y la duda de que algo no estuviese bien.
El queratocono es una afección de la que no se conoce causa, adelgaza y deforma la córnea; una niña de nueve años poco entiende lo que significa que le diagnostiquen uno. Pronto llegaría la adolescencia y eso implicaba la etapa más crítica de la afección, era lógico lo que comentaban los medicos: -mientras tu cuerpo comience a desarrollarse y crecer, el queratocono también lo hará….solo puede detenerlo los lentes de contacto rígidos o gas permeable de no ser así, un transplante de córnea.
En ese momento ya conocía con detalle lo que pasaba en mis ojos, y creo que el escuchar la palabra transplante fue lo que resonó en mis oídos….transplantes de hígado, de riñón, de esos si había escuchado pero de córnea era la primera vez y estaba relacionado directamente conmigo. Nunca logré adaptarme a los lentes de contacto rígidos, tampoco los gas permeable. Con 16 ya estábamos claros de la presencia del queratocono en mi ojo derecho y el izquierdo al parecer iba por el mismo camino. Un examen de rutina a los 18 me llevó a la consulta con el médico, la idea era un chequeo simple. No tienes queratocono!, tus valores están normales, fueron las palabras de la doctora cuando revisó los nuevos exámenes.
De qué manera como retrocedió, mi cuerpo se quedó en un estado de asombro total la única explicación en mi mente era: Mi Dios lo hizo, lo hiciste como lo habías prometido. Recuerdo que cuando era niña le decía al Señor en mis oraciones con todas mis fuerzas e intensamente: Señor sáname por favor, mira mis ojos a ti te los entrego, cerraba mis ojos con tanta fuerza y oraba con todo mi ser, pensaba que así llegaría más rápido el milagro o que con solo abrir los ojos vería perfectamente. Mi familia nunca dejó de orar porque se cumpliera lo que Dios nos había prometido, mi mente se había resignado a aceptar los diagnósticos pero mi espíritu no, aún cuando todo decía lo peor, mi corazón tenía claro que en Mi Dios estaba todo el poder.
Mi milagro representa una de las expresiones mas hermosas del amor de Dios…Fidelidad. Cuando recibí la noticia solo decía: me basta tu fidelidad en mi vida y mi caminar me basta tu fidelidad. Cuando regresaba a casa mi mente fue inundada de la niña orando con todo sus fuerzas,la que aparentemente no había sido afectada por la noticia de un diagnóstico complicado cuando en realidad estaba asustada. Aprendí que lo que está fuera de mi control está bajo el control de Dios…la paz que pude experimentar durante años de incertidumbre y diagnósticos desfavorables no tiene explicacion, en los momentos más difíciles viví por la paz que sobrepasa todo entendimiento.



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