Como grieta que amenaza ruina

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Los edificios en ruinas son como bombas de tiempo. Nadie sabe cuándo, pero todos saben cómo. Es solo cuestión de esperar la decadencia convertida en escombros y ver cómo todo se precipita, se quiebra y cae.

Sin embargo, los finales estrepitosos pueden hacer que pasemos por alto la verdadera causa del derrumbe, el principio del fin. El profeta Isaías, lo identifica como una grieta que amenaza ruina en una pared elevada, y que trae consecuencias catastróficas de forma repentina (Isaías 30:13-14).

¿Qué grieta es esta según Isaías? En el capítulo 30 de su libro, leemos que Dios le señala a Israel la falta de confianza, pues ha corrido a Egipto en busca de ayuda y no al Señor. Han buscado cubierta y no de su Espíritu, han deseado fortalezas humanas que el Creador no ha provisto y se han apartado de Él (v. 1-2).

Es por ello, que el Señor le pide al Profeta que escriba la visión y la declare al pueblo, pues su corazón está enfocado en la Tierra y no en el cielo, y además les advierte de que les sería como “grieta que amenaza ruina”, nosotros diríamos como espada de Damocles que peligra sus cabezas.

Muchos, al igual que los israelitas, hemos sido imbuidos a buscar primero a Egipto antes que a Dios. Somos humanos. Sentimos el impulso y pecamos ¿Pero es este un hábito en nuestras vidas?

Revisemos con detenimiento nuestras edificaciones, no sea que una grieta en la pared elevada produzca el desplome que tanto temes. Detén la marcha. Dedica unos minutos a meditar en los argumentos que apuntalan tu vida, ¿son acaso promesas bíblicas o son noticias, consejos humanos e informes médicos?

Estemos atentos, la grieta que hoy ignoras puede arruinarte mañana. Ese pecado que escondes, y esa tendencia de dejar de lado a Dios es sin dudas, un peligro. 

En el momento de mayor ansiedad, recuerda estas palabras: “en descanso y en reposo seréis salvos” (Isaías 30 :15) Evita correr en círculos, mejor corre a Dios. Si haces esto, tu edificio se mantendrá en pie.

En el momento de mayor ansiedad, recuerda estas palabras: “en descanso y en reposo seréis salvos” (Isaías 30 :15) Evita correr en círculos, mejor corre a Dios. Si haces esto, tu edificio se mantendrá en pie.


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