Que todas vuestras cosas sean hechas con amor, oh qué diferente fuera el mundo si esto se cumpliera. Si al entrar a un negocio las cosas fueran hechas con amor, si en la consulta del médico te recibieran con amor, si el maestro enseñara con amor.
Habría en el mundo una revolución tal, que en todos los medios y revistas hablarían de ello, e incluso los famosos tratarían de imitarlo.Dios nos diseñó para amar tan intensamente que nuestras venas ardan de pasión, nuestros labios rebosen de alabanza y que el pecho se agite con cada latido para recordar que todo fue puesto en nosotros por Dios, para acercarnos a un milímetro de la inmensidad del amor que Él siente por ti.
Es por eso que Jesús, fue hecho carne por amor. No existe otra motivación más fuerte, ni razón más grande que esta. Por más que haya otras explicaciones teológicas posibles, solo una, cabe entre los miles de teorías: Dios se entregó a sí mismo, porque se derretía de amor por su creación. Lo sé, es un concepto con el que quizás no estás familiarizado.
Es probable que hasta te parezca una herejía, pero te aseguro que es real. Dios nos escribió el regalo más hermoso del mundo en una cruz y espera que lo recibamos a cambio de … ¿nada? ¡¿Qué absurdo, ¿verdad?! Pues, eso lo hace un corazón enamorado.
¿Ahora lo entiendes? El amor es la clave, y vivir sin amor es por tanto, vivir sin vida, desconocer a Dios.
El corazón que no ama tiene grietas y por eso, decidimos incluirla entre las otras seis que hemos visto esta semana: callar, falta de oración, falta de perdón, indecisión, miedo y pereza.
No tener amor influye en todas las áreas de nuestra vida y afecta cada una de las grietas que hemos analizado con ayuda del Espíritu Santo en esta serie Devocional. Hay muchas maneras de ver los síntomas y muchas otras formas de volver al amor. Sin embargo, solo una me parece suficiente: ¡ENÁMORATE DE DIOS!
Es nuestro deseo que el amor por Dios y de Dios inflame tu corazón de tal forma que se convierta en cataratas llenas de amor para dar al prójimo y primeramente, a ti, para sanar cada grieta que aún necesites reparar.
Medita en esto:
¿Qué cambios debo hacer para priorizar la presencia de Dios en mi vida? ¿Cómo puedo enamorarme más de Dios? Anota tus ideas. Síguelas.


Deja un comentario